Cómo optimizar nuestras acciones de Marketing Online

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El Marketing Online ha provocado un cambio a la hora de desarrollar estrategias dentro de la empresa. La tecnología disponible, la capacidad de respuesta de los canales y la presión constante de la competencia nos obliga a desarrollar múltiples “experimentos” para lograr el éxito en la venta de nuestros productos o servicios. El desarrollo en Cascada (Toma de Requisitos, Diseño, Implementación, Verificación, Mantenimiento) dificulta el aprendizaje y la medición básicamente porque los requerimientos cambian constantemente a lo largo de todo el proceso. En la práctica esto produce modificaciones, más horas de trabajo y por lo tanto más costes. ¿Cómo podemos poner en práctica todas las ideas que nos vienen a la cabeza en el día a día? ¿Cómo podemos crear un proceso de filtraje de ideas y focalizarnos en hipótesis de alta calidad?

El proceso a seguir dentro nuestras acciones de Marketing Online puede simplificarse en 5 grandes apartados:

  • Identificar problemas.
  • Desarrollar de las hipótesis para resolverlos.
  • Testear dichas hipótesis.
  • Sacar conclusiones.
  • Implementar soluciones.

Mediante este proceso nos focalizaremos en detectar nuevas necesidades de los clientes, mejorar su experiencia cuando entran en contacto con nuestra marca, optimizar la propuesta de valor de nuestro producto o bien de asegurar que cumplimos con sus expectativas.

La intuición no suele ser una gran aliada en el campo del Marketing Online. No se necesitan ideas si no que debemos apoyarnos en los datos contrastados para tomar decisiones. Por ello, si quieres plantear un nuevo experimento piensa primero:

  • ¿Es posible testear el experimento rápidamente? ¿Es posible despertar interés rápidamente?
  • ¿Puedes obtener un feedback Cualitativo de tus clientes existentes o potenciales?
  • ¿Cuánto tiempo vas a tardar en modificar/iterar el experimento para sacar conclusiones?

Nuestras hipótesis deben comportarse como semáforos. El objetivo es transformar lo más rápido posible una hipótesis en verde o en rojo (Éxito/Fracaso) y evitar siempre el ámbar pues nunca aporta valor. Es importante empezar con un análisis cualitativo puesto que sus costes asociados siempre son más bajos. Piensa que el proceso puede llevarse a cabo a golpe de teléfono, email, un formulario de Google… En este punto estamos en fase de aprendizaje y nuestra herramienta de Analítica Web no va a proporcionarnos este tipo de información tan valiosa.

Una vez que ya tenemos más conocimiento acerca del problema y de sus hipótesis podemos dar un paso más y sumar el análisis cualitativo con otro de carácter cuantitativo. Es aquí donde empieza a tener sentido invertir y no antes. Podemos crear una landing page con una llamada a la acción específica (y promocionarla en redes sociales, ppc, blogs,…), generar un emailing segmentado o bien una encuesta con más volumen de usuarios. Con esta nueva información podremos medir de nuevo el éxito o fracaso de forma estadística.

Tampoco debemos olvidar otra capa fundamental: la documentación de todo el proceso. Solo de esta forma podremos crear una base de conocimiento para que en futuros desarrollos o implementaciones no volvamos a caer en los mismos fallos, aprovechando el histórico generado.

Es en este punto cuando ya podemos empezar a sacar conclusiones con fundamento (y con datos que lo apoyan) y las podemos compartir con el resto del equipo de trabajo. Ya no solo tenemos una idea de aquello que debería funcionar si no que disponemos feedback directo de los clientes por lo que cualquier implementación (de Producto, Promoción, Precio o Comunicación) se acercará más al éxito.

Director Académico del Máster en Gestión de Negocios Digitales (MGND). Marc también desempeña las labores de profesor titular del Curso de Posicionamiento en Internet (SEO, SEM, SMM) de la UOLS realizando ediciones continuas en distintos formatos (Online, Presencial y Mixtos) y países.

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