Entrevista con el Doctor James Zull, autor de “The Art of Changing the Brain”

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El Doctor James Zull es profesor de biología y bioquímica en la Universidad Case Western. Es también Director del Centro Universitario de Innovación en la Enseñanza y Educación en Case Western. Le encanta aprender, enseñar y establecer contactos. Ha pasado años construyendo puentes entre la neurología y la pedagogía. Su libro: The Art of Changing the Brain: Enriching the Practice of Teaching by Exploring the Biology of Learning, muestra cómo la investigación neurobiológica puede informar y perfeccionar alguna de las mejores ideas sobre teoría educacional.

Fuente: http://sharpbrains.com/blog/2006/10/12/an-ape-can-do-this-can-we-not/


Todo cerebro puede cambiar a cualquier edad, de forma que aprender es importante a cualquier edad, no sólo en el ambiente escolar. Los niños necesitan ejercitar sus “músculos de aprendizaje”: aprender cómo aprender.

EL CICLO VIRTUOSO DEL APRENDIZAJE

¿Qué es el aprendizaje? ¿Es algo únicamente humano o compartimos características con otros mamíferos como los simios?

Aprender es un acto físico. Aprender conlleva la modificación, el crecimiento y la poda de nuestras redes neuronales por medio de la experiencia. Efectivamente, hemos observado que los simios pasan por el mismo Ciclo de Aprendizaje que nosotros, activando las mismas o similares áreas cerebrales. Existen cuatro etapas básicas en el “Ciclo de Aprendizaje”:

  1. Tenemos una experiencia concreta.
  2. Desarrollamos conexiones y observaciones reflexivas.
  3. Generamos hipótesis abstractas.
  4. Posteriormente, probamos de forma activa dichas hipótesis.

En la cuarta etapa, tenemos una nueva experiencia concreta y se origina un nuevo Ciclo de Aprendizaje. En otras palabras, recibimos información (activando la corteza sensorial), le damos significado a dicha información (en la corteza integrativa posterior), creamos nuevas ideas basadas en estos significados (en la corteza integrativa anterior) y actuamos sobre esas ideas (utilizando la corteza cerebral motora). A partir de esto, concluyo que existen cuatro pilares del aprendizaje: reunir, analizar, crear y actuar. Es así como aprendemos. Aprender de este modo requiere esfuerzo y salirse de la zona de confort. Una condición clave para aprender es la automotivación, una sensación de autosuficiencia. Controlarse, sentir que uno está progresando, es necesario para que este Ciclo de Aprendizaje se repita. Antonio Damasio marca un punto clave sobre el papel de las emociones, en su gran libro “El error de Descartes”.

CÓMO MEJORAR NUESTRAS CAPACIDADES DE APRENDIZAJE

¿Podemos, como estudiantes, automotivarnos? ¿Cómo podemos ser mejores estudiantes?

Excelentes preguntas, porque eso es lo que nos hace humanos. Sabemos que los lóbulos frontales del cerebro, que son proporcionalmente más grandes en los humanos que en cualquier otro mamífero, son la clave para la autorregulación emocional. Podemos ser proactivos e identificar las áreas que nos motivan y estimularlas. En otras palabras, “el arte de aprender” puede que sea el arte de buscar conexiones entre la nueva información o retos, y lo que ya sabemos y nos preocupa. Si tuviera que escoger un músculo mental que realmente los estudiantes debieran ejercitar y fortalecer durante sus años escolares, diría inmediatamente que necesitan desarrollar sus “músculos de aprendizaje”- aprender cómo aprender-. Eso podría ser aún más valioso que aprender lo que destacamos en el curriculum, como por ejemplo, la memoria por repetición y las materias específicas que enseñamos.

¿Cree usted que eso está ocurriendo actualmente en nuestras escuelas?

No lo creo. En primer lugar, demasiadas personas todavía creen que la educación significa el proceso mediante el cual los estudiantes asimilan la información de forma pasiva. Aunque a muchos educadores les gustaría garantizar una metodología más activa y participativa, aún utilizamos las estructuras y prioridades de otro tiempo. Un ejemplo, todavía damos una enorme importancia en categorizar a los niños en si son inteligentes o no tan inteligentes, en lugar de centrarnos en cómo todos los niños podrían aprender más. Segundo, aprender y cambiar no es tan fácil. Ambos requieren esfuerzo y también, por definición, salirse de nuestra zona de confort. Necesitamos probar cosas nuevas, y fracasar. La fase de prueba activa es crítica. A veces nuestras hipótesis serán correctas, y otras serán equivocadas. El miedo a fracasar, a parecer tontos, es un gran obstáculo para aprender, y que yo veo con frecuencia, especialmente en personas que quieren proteger su imagen pública hasta el punto de no permitirse probar nuevos ciclos de aprendizaje.

Considerando lo que acaba de decir, ¿cómo ayuda a sus estudiantes a aprender mejor?

A pesar del hecho de que cada cerebro es diferente, déjeme simplificar y decirle que, generalmente observo dos tipos de estudiantes, cada uno con diferentes obstáculos para aprender, y que se benefician de diferentes estrategias.

  • Estudiantes introvertidos: pueden ser muy buenos en las fases de hipótesis abstractas y de reflexión, pero no tan buenos en la fase activa de experimentación. Para cambiar esto, ayudo a crear grupos pequeños donde se sientan seguros y puedan arriesgarse, compartiendo sus pensamientos en voz alta y planteando preguntas.
  • Estudiantes extrovertidos: pueden ser muy buenos en tener constantes experiencias concretas y en la fase activa de experimentación, pero pueden también beneficiarse del desarrollo de hipótesis abstracta y de reflexión aumentada. Para ayudarlos, les asigno tareas como escribir artículos y predecir los resultados de determinados experimentos, o incluso sobre cuestiones políticas actuales.

¿Qué otra sugerencia puede usted darles a profesores y padres para ayudar a sus hijos a aprender?

Siempre intento provocar una reacción activa. Esto garantizará que el estudiante se mantenga motivado y vea la conexión entre la nueva información y lo que él o ella ya sabe. Usted puede hacer esto formulando preguntas como “¿En qué le hace pensar esto? ¿Le suena alguna parte de este nuevo material? “. Para garantizar un buen entorno de aprendizaje, asegúrese de aceptar todas las respuestas y trabajar sobre ellas. Debemos ver a los estudiantes como plantas y flores que necesitan un cuidadoso cultivo: desarrollar algunas áreas, ayudar a podar otras.

Denos un ejemplo, por favor.

El ejemplo que uso en mis libros es que, los estudiantes intermedios a menudo presentan dificultades en el aprendizaje sobre Martín Lutero y la Reforma, porque lo confunden con Martin Luther King Jr. Podemos escoger frustrarnos, o por lo contrario, explotar el dicho que dice algo como, “y Sí! Martin Luther King Jr. tuvo mucho en común con Martin Lutero. ¡Es más!, ¿por qué creen ustedes que los padres de Martin Luther King Jr. le dieron ese nombre? ¿Por qué creen ustedes que no lo llamaron Sam King?

EL APRENDIZAJE Y EL CEREBRO ADULTO

¿Qué sugeriría usted a los adultos que quieran ser mejores estudiantes?

El aprendizaje es muy importante en todas las edades, y no sólo en el ambiente escolar. Tenemos un cerebro precisamente para aprender, para adaptarnos a nuevos entornos. Esto es fundamental a lo largo de nuestras vidas, y no solamente cuando estamos en la escuela. Ahora sabemos que todo cerebro puede cambiar a cualquier edad. En realidad no existe ningún límite sobre el aprendizaje, ya que las neuronas parecen ser capaces de generar nuevas conexiones, siempre y cuando, sean utilizadas repetidamente. Creo que todos nosotros tenemos que desarrollar la capacidad de automotivarnos. Un modo de realizar esto es buscar puentes y puntos de contacto significativos entre lo que queremos aprender y lo que ya sabemos. Cuando hacemos esto, cultivamos nuestras redes neuronales. Nos convertimos en nuestros propios “jardineros”.

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